Obras de teatro:
- ‘Hamlet’ de William Shakespeare — 2012
- ‘Siete Contra Tebas. La catarsis del cuerpo’ de Esquilo — 2011
- ‘Antígona’ de Sófocles — 2008-2010
- ‘Las Mujeres de Dioniso’ (‘Las Bacantes’) de Eurípides — 2007
- ‘Ricardo III’ de William Shakespeare — 2005
- ‘Macbeth’ de William Shakespeare — 1998-2004
- ‘Sueño de una Noche de Verano’ de William Shakespeare — 1998
- ‘Las Aves’ de Aristófanes — 1996-1997
- ‘Lisístrata’ de Aristófanes — 1994-1995
- ‘Los Caballeros’ de Aristófanes — 1993
- ‘Julio César’ de William Shakespeare — 1992
- ‘La Asamblea de las Mujeres’ de Aristófanes — 1991
- ‘¡Educación, qué problema!’ de Proposon et Ius (creación colectiva) — 1990
Montajes basados en poesía:
- ‘La balada de los ahorcados’ de François Villon — 2010
- ‘El barco ebrio’ de Arthur Rimbaud — 2009
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He aquí un artículo del diario merideño Frontera, escrito por la periodista Aliana Abreu. Apareció el jueves 21 de julio 2005.
Pondrán en escena “Ricardo III”
La cancha techada de la Hechicera es el escenario elegido por la agrupación Prosopon et Ius. El trabajo teatral se estrenará esta tarde y permanecerá en Mérida hasta el próximo domingo 24 de julio.
A partir de hoy jueves se presentará en la ciudad de Mérida la obra teatral de William Shakespeare “Ricardo III”. Esta muestra será puesta en escena por los actores del grupo teatral merideño, Prosopon et Ius.
Carlos Danez, director de esta agrupación, dijo que ésta tiene una vasta experiencia en el teatro, ya que ha ofrecido numerosas obras teatrales clásicas durante los últimos quince años.
En esta oportunidad deleitarán a los seguidores de las tablas con la producción “Ricardo III”, una de las seis piezas en las cuales el gran escritor inglés utiliza como fondo la famosa Guerra de las Rosas para dar expresión a las más fuertes emociones universales de la condición humana.
“Ricardo III” se presentará a partir de hoy jueves y hasta el próximo domingo 24 de julio en los espacios de la cancha cubierta de La Hechicera, siempre a partir de las 6 y media de la tarde. El director de Prosopon et Ius señaló que habrá autobuses que llevarán al público a la plaza Bolívar después de cada presentación.
Carlos Danez explicó que la última puesta en escena del grupo fue “Macbeth” y antes de ésta, “Julio César” y “El sueño de una noche de verano”, las cuales tuvieron éxito entre los espectadores merideños. En esta oportunidad, “Ricardo III” se perfila con el mismo tono de aceptación que han tenido las otras muestras. Ante la interrogante de por qué llevar a escena obras del dramaturgo Shakespeare, Danez refirió que “no solamente nos hemos dedicado a montar Shakespeare, durante varios años trabajamos con el comediante griego Aristófanes. Sin embargo, nos interesa la dramaturgia de los clásicos porque trasciende en el tiempo debido al entusiasmo con que profundiza en la condición humana y divina, además de que sus obras permanecen vigentes y esenciales en todos los tiempos”.
Sobre “Ricardo III”, Danez manifestó que es una obra con una indiscutible vigencia, ya que aborda el discurso del resentimiento y éste es un tema actual, según el director de la agrupación.
Al respecto, dijo: “Pienso que en este momento se requiere de diálogo y entendimiento para sacar el país adelante. Creo que la puesta en escena de la presente obra consumará, en el sentido aristotélico, una catarsis teatral en la que el alma del espectador que entre a presenciar el espectáculo, no será la misma cuando se marche a casa. Algo en su cuerpo emocional habrá cambiado”.
Carlos Danez señaló que su teatro, muchas veces ha sido tildado de sensacionalista, agresivo y hasta pornográfico. En ese sentido sostuvo que está en desacuerdo con esos calificativos, ya que según él, la agrupación que dirige realiza un trabajo de alto impacto artístico, lo cual cumple con el antiguo legado de poner en escena a los clásicos que han configurado el pensamiento sobre el que reposa la civilización actual.
El teatro es una actividad revolucionaria de profundo impacto, a juicio de Danez. “Creo que Shakespeare fue revolucionario, un hombre que describió profundamente la condición humana. Causó un profundo impacto en sus contemporáneos más pobres que cruzaban el Támesis para asistir a sus obras, y también logró ser aceptado por la corte isabelina y hasta por la propia Reina Isabel, revolucionando el lenguaje teatral de la época”, acotó.
Por su parte, Simón Horsten, quien vino a Venezuela, proveniente de su país Bélgica, a participar en “Ricardo III”, dijo que para esta muestra les fue difícil encontrar, en el centro de la ciudad, una sala que pudiera satisfacer la adecuación de la obra. “Es un espectáculo expresionista con un montón de actores que –simplemente-, no cabe en cualquier parte, es por eso que elegimos el gimnasio de la Hechicera, lugar que ofrece un espacio suficiente para el público y los actores”.
Los actores de “Ricardo III”, son doce, además de Horsten: Laura Araujo, Ginée Avendaño, Alí Azacón, Karelyn Buenaño, Mariebe Calderón, Katty Díaz, Yon Henao, Marisol Méndez, Guillermo Mora, Nelson Rojas y Jorge Sulbarán.
Finalmente, Carlos Danez invitó a la comunidad merideña a disfrutar de la obra teatral de William Shakespeare “Ricardo III” a partir de esta tarde y hasta el domingo próximo.
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Macbeth
Lineamientos para una adecuación itinerante de Macbeth de William Shakespeare
Quizás la más profunda y espantosa de las piezas teatrales de este misterioso inglés. En ella desnuda el mal en su extensión escatológica.
Poder, sangre y esterilidad pugnan con intensa y magnánima concupiscencia, tejiendo en torno a ella una leyenda de maldiciones (ver anexo) y despertando especial interés en escritores de la talla de Víctor Hugo, Thomas De Quincey y Jorge Luis Borges.
El espectador tendrá garantizado un viaje a lo más oscuro de su inconsciente y conocerá las horribles tendencias que por humano le pertenecen, pero que por ser civilizado reprime o al menos disimula. Es por esa razón que preferimos representar esta obra en un ambiente más intimo, para un público poco numeroso, a corta distancia del escenario, donde la concepción filosófica claro-oscuro de Leonardo Da Vinci es desarrollada en el proceso de puesta en escena, mediante una iluminación de velas y luces comunes para espacios no convencionales, lo que a su vez facilitará el carácter itinerante de nuestra creación.
Equivocadamente Oscar Wilde, asume la defensa de una concepción arqueológica en los montajes de Shakespeare. Debemos decir que este isabelino llegó a burlarse del orden cronológico de la historia, insertando en sus textos, elementos culturales completamente desfasados; no sólo en el sentido de época, sino en el plano geográfico, por ejemplo: vemos en Timón de Atenas que en la Grecia de Péricles un bufón renacentista hace las veces de un cínico; o en Sueños de una noche de verano, un dios hindú como Oberón, reina en los bosques ingleses.
En el rito los objetos están cargados de significados, así lo señala el dramaturgo venezolano Edilio Peña al conceptuar lo que el mismo ha llamado “el objeto pretexto”. Los objetos forman parte del hilo conductor de la puesta en escena así como del drama, expresando lo que el lenguaje verbal no logra hacer por sus limitaciones. Igual sucede con las actuaciones, pues éstas deben decir algo más allá del texto. Los actores, como lo señalara Antonin Artaud procurarán, por medio de las emociones, descender más profundo que la razón para desentrañar la esencia de las cosas. Es evidente que al representar Macbeth en un idioma diferente al original nos encontramos en condiciones de inferioridad por estar en cada idioma determinado, un modo de comprensión diferente del mundo. Sin embargo nos atrevemos a puntualizar que en nuestra noción itinerante de la pieza nos hemos propuesto desafiar la barrera del idioma. Puede parecer pedante, pero un actor, al igual que un pintor al captar el arcano de la realidad representada (como lo señalara Van Gogh inspirado por Shakespeare) y alcanza un nivel de universalidad en su obra. Así es que el público de lengua extranjera, conociendo el contenido de la pieza previamente, podrá disfrutar de nuestro montaje artístico. Procuramos que nuestras actuaciones permeables a las emociones sean lo más natural posible. Sin embargo están presentes los elementos guiñolescos que Alfred Jarry descubrió en esta pieza cuando concibió su Ubú Rey.
¿Es Macbeth un drama patafísico? Es un gesto caricaturesco, una dramática exageración. El deseo del Poder, sus estériles consecuencias y la supresión total de la bondad humana. En nuestra preposición, la caricatura se dibuja desde lo espectral. Así como Rembrandt crea el color desde las sombras, desde esas sombras abrimos en el espacio escénico, una dimensión donde Eros y Tanatos unifican su naturaleza en un furioso paroxismo, retomando características del teatro de la crueldad.
Nuestra proposición está sustentada en el actor como único protagonista de lo que sucede en escena. Es el representante de cuatro o cinco personajes y nunca semejantes a sí mismo. El actor ha de manejar también las luces y la música. Para este montaje intervino en la Dirección y en los diseños. De esta manera nuestra proposición tiene como norte dignificar el trabajo del actor universitario.
En el Londres de finales del siglo dieciséis y principios del siglo diecisiete, los teatros de quedaban fuera de la ciudad, en la ribera izquierda del Río Támesis, sus escenarios eran pequeños y los espectadores que se sentaban, lo hacían muy cerca del escenario, así Macbeth debió abrirse paso entre la gente. No había telones ni grandes escenografías por lo que la ambientación, las entradas y salidas de actores no se encuentran contenidas en los textos de Shakespeare, dejando todo ello a la imaginación del espectador. Es por eso que hemos concebido la posibilidad de representar en un pequeño escenario la gran batalla del mal y el hombre, evitando, como en aquellos tiempos, los intervalos, creando una narración escénica en procura de los silencios que el texto sugiere al edificar su poética. Sólo hacemos un breve intermedio para que el público pueda digerir la intensa profundidad del drama.
Como ya se mencionó, en los textos originales, los cuales Shakespeare nunca se ocupó de publicar, no existe ninguna acotación escenográfica, la situación donde se desarrollaba la escena fue agregada por los editores posteriormente. Así es que poco importa cómo era el bosque de Birman, lo importante es que avanzaba hacia el Castillo de Dunsinane.
Lo irracional y sus sombras festejan con las hechiceras al Dios del Teatro. El orden histórico con Shakespeare lo alteramos. Macbeth en realidad fue un rey cristiano y piadoso de 1054, pero Shakespeare debía, en nombre del protestantismo inglés, trastocar a este héroe irlandés. En el teatro todo se trastoca y se hace tornasolado para tejer su propia fábula, así como es el texto también es la puesta: un rito creativo.
Reflexión para actuar en Macbeth.
Desde la oscuridad del inconsciente, una vez consumado el crimen, la culpa golpea las puertas del infierno para dar paso a este drama que ficcionamos en tres épocas: a) la historia referencial en el siglo once; b) en el siglo XVII cuando se escribió y se representó por primera vez. Quizás habría que tomar la referencia del siglo XVI en Irlanda e Inglaterra cuando disputaron el poder, dos mujeres que determinarían el reinado de Jacobo VI, a quién Shakespeare dedica Macbeth. Ellas fueron la madre de Jacobo, María Estuardo Reina de Escocia; y su prometida Isabel I Reina de Inglaterra; c) y en los años dos mil y dos mil uno, cuando fue representada por nosotros.
Al crimen le agrada la noche, por lo que en éstas tres épocas nos ilustran en un espacio tenebroso salpicado de sangre, … una breve sonata; tal vez sea ésa la impresión temporal de un designio intemporal marcado por la obsesión del Poder, en su estado más primigenio y femenino, es decir “feminus”, falto de fe, negando todas las normas que son dictaminadas por la luz solar. Entonces, Lady Macbeth toma la palabra para pronunciar el frenesí de Hécate y sus brujas.
Esta intensidad no decae durante toda la pieza, obligando a los actores que la asumen, confrontarse consigo mismo, salvando en sí y de sí, lo oscuro, lo sórdido y el graznido que se desconoce. Si no lo logran, la pieza fracasará y la maldición tendrá lugar.
Con plena conciencia de estar en un valle desconocido, en la oscuridad “esperamos lo inesperado”[1]. La enigmática profundidad de ésta pieza, trasciende nuestra racionalidad; y tanto espectadores como actores, estamos signados por su extraña pasión, es el trance orgiástico de una música cruel. Sólo nos pertenece el desvarío y la pesadilla. Entonces, haremos de esta fatal carencia de fe un poema escénico que logrará, sin dudas, detener el tiempo interior mientras dure la representación.
[1] Heráclito: (“…pues quién busca lo inesperado jamás lo hallará.”)