Antecedentes contemporáneos de la propuesta de Carlos Danez

noviembre 20, 2011

En nuestro último espectáculo, Siete contra Tebas de Esquilo, trabajamos una lectura hermenéutica en un segundo nivel de interpretación, en la que establecimos analogías entre las siete puertas de Tebas, la ciudad en guerra, donde siete héroes la atacan y siete la defienden; con los siete puntos de energía que Platón en el Timeo precisa. Estos siete puntos están presentes en los estudios mágico-religiosos de la diversas culturas.  Religiones en las que el efímero cuerpo humano es considerado un templo para la trascendencia.

Una escena de 'Siete Contra Tebas'. Los personajes femeninos son interpretados por Neirik Muñoz, Adriana Márquez, Carolina Peña y Gloria Arraiz. Los actores varones son Simon Horsten y Franklin Jiménez.

El teatro en sí mismo es una religión, en la que desde la antigüedad, se establece un vínculo con la totalidad. En el grupo de teatro Prosopon et Ius, nos planteamos el desnudo actoral en el proceso de ensayos, como un innovador método, que crea y afina un contacto de mayor profundidad con las energías que se mueven en las diversas formas escénicas. Este método es también un vínculo de conciencia con la intimidad de las emociones. En tal sentido  exploramos durante este montaje la posibilidad de una catarsis del cuerpo, inspirados por las tenaces convicciones que Aristóteles y Nietzsche despliegan acerca de la tragedia como género teatral.

La purificación del cuerpo mediante el teatro, debería abordar emociones oscuras; como los miedos, las culpas y las fobias que nos enferman físicamente.

Fue nuestra tarea, explorar desnudos los caminos y medios de estos sentimientos y su representación somática. Tratar de establecer  un seguimiento a los movimientos de la conciencia actoral. Estos movimientos —generalmente compulsivos, paralizantes e inesperados— serían representados (como invención poética y dinámica), en los puntos análogos de nuestro cuerpo, con respecto a las puertas de la ciudad.

La catarsis, entendida como la purga de las partes volitivas del alma, según lo señala Aristóteles en su poética, hace de los resultados alcanzados en la puesta en escena de  Siete contra Tebas, la percepción de ésta como una tragedia viva.

Presentamos a continuación, algunos  los antecedentes que nuestro director ‘Carlos Danez’,  encontró y escribió durante su trayectoria artística, para plantearse en este montaje, la hipótesis de una catarsis de público y actores.

Alí Azacón

 Antecedentes contemporáneos

de la propuesta de Carlos Danez, acerca de la catarsis teatral

Año 1982, siendo un joven titiritero, descubrí la existencia de un territorio subjetivo entre el público y el titiritero, la comunión trasmisora-perceptiva, de estas dos partes abría un espacio real, aunque no comprobable por medios empíricos. Las energías salían de mi dedo índice por la cabeza del muñeco e iban al público quienes  las regresaban al titiritero, que en su vientre las recibía para hacer que el ciclo nuevamente se repitiera y así hasta el final de la función. Esta vinculación energética frente a un público infantil, era electrizante. Después con la sugestiva experiencia escénica y los estudios de las teorías de dirección teatral, pude acercarme a entender este principio que limita con el mito, cuya acción sería un antecedente a la comprensión de la catarsis teatral.

Ese mismo año descubrí otro fenómeno de tipo energético, que también sería un antecedente a la comprensión que atañe esta tesis; cuando padecí una extraña sensación producida por la impresión de que los titiriteros nos parecíamos en ademanes y hasta físicamente a nuestros títeres, quienes se apoderaban de nuestra personalidad.  Esta sensación extra-cotidiana (teatral), era un estado de ideas presentado desde una emocionalidad afectada por el hecho creativo, cuya deducción es rechazada por la racionalidad común. La energía emocional en el rito de la representación, posibilitaba una observación velada a la conciencia enajenada en la cotidianidad.  El desplazamiento de esa energía de los titiriteros que resulta de la identificación con el personaje, es la que alimentaba a nuestros muñecos, produciendo a contra-sentido,  en el titiritero-sujeto una separación del objeto-títere; que luego en el teatro me permitió comprender un principio de movilidad energética personaje–actor–público. Posteriormente una apreciación a estructura del rito de representación teatral, está objetivada por un profundo sentido de religiosidad, entendido en la acepción filológica del término, del latín religar, que significa establecer un vinculo con.  Ese vínculo tiene su naturaleza en la limpieza emotiva, a la que Aristóteles se refirió en su concepto de catarsis y que será motivo de estudio en esta tesis.

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Siete contra Tebas: un montaje, un estreno

mayo 3, 2011

La hermenéutica de un montaje

En una obra clásica están contenidos varios niveles de interpretación, pues sus significados metafóricos, trascienden la historia relatada que siempre a lo largo de la historia de la humanidad, se repite con sus respectivas variantes. Siete contra Tebas, una tragedia de Esquilo, perteneciente a la saga Tebana, nos cuenta de una ciudad sitiada, disputada por dos hermanos que se matan entre sí. El motivo, nada original, es el gobierno de la ciudad. Con las muertes de estos hermanos hijos de Edipo, se consuma una maldición de tercera generación.

Los 7 chacras en sánscrito

Pero lo fascinante de este tesoro teatral de la humanidad, está en su segundo nivel de interpretación, cuyo significado simbólico está sumamente claro, la ciudad es una analogía del cuerpo humano y cada una de las siete puertas de la ciudad, atacada y defendida por héroes míticos, hace en siete niveles de interpretación; una clara analogía de los siete chacras descritos en Platón, son los mismos siete puntos energéticos que precisa la cábala hebrea o los textos védicos.

El cuerpo humano es una Tebas que limita con un exterior atacante y con un interior que se defiende y se revela,  este cuerpo requiere  de una catarsis teatral, en el más puro sentido aristotélico, para purificarse emocional y físicamente. Hemos hecho de este montaje un rito primitivo que el público podrá presenciar, participando sensiblemente desde sus butacas. Mas advertimos que el buen teatro no garantiza comodidad, ni siquiera a los espectadores.

Carlos Danez
fundador y director de Prosopon et Ius

Presentaciones de Siete Contra Tebas. La catarsis del cuerpo

¿Cuándo? - 2, 3, 4 y 5  junio 2011, todos los días a las 7:30 pm; el domingo 5 de junio hay dos funciones, a las 5:30 pm y a las 7:30 pm
¿Dónde? – en el Teatro César Rengifo, al lado de la Plaza Bolívar, Mérida, Venezuela
¿Qué? – una tragedia clásica llevada al público merideño
¿Cuánto cuesta? -
para estudiantes: Bs F 15, para el público en general: Bs F 30


“Para liberar la angustia emocional” — entrevista con Carlos Danez

noviembre 26, 2010

La siguiente entrevista fue realizada por la actriz y directora merideña Moyra Ángeles.

¿Qué motiva su llegada a Venezuela?

Hijo de un hotelero, siempre estábamos viajando por la profesión de mi padre. Vivíamos en hoteles, la primera vez que llegué a Venezuela, fue al Tamanaco. Los fuertes (monedas de cinco bolívares) de plata, rompían los bolsillos de los pantalones; eran tiempos de prosperidad nacional. Mis padres tenían la misma ideología de los padres de Mafalda. Mi rebeldía estaba activada, tenía 12 años y era muy imaginativo. Aunque identifico del adolecente de ese entonces, algunos rasgos de mi actual personalidad; hoy en día a los 54 años, puedo decir que no me reconozco en ese mozalbete.

¿Cómo se inicia en el mundo teatral?

Fue por esa necesidad exclusivamente humana de representar para liberar la angustia emocional que nos asfixia, aunque yo en ese entonces, creía que representaba para trasmitir un mensaje. En mis primeros acercamientos a la conciencia estética, me hice titiritero y me asumí como poeta. Los títeres que habían marcado mi infancia, pronto me acercaron a los arquetipos y los sueños, separándome por una suerte de autenticidad; del discurso ideológico que identifica al individuo con las masas y que vampiriza a tantos jóvenes. La poesía me ha unido a los autores clásicos y a las ideas expuestas en el pensamiento universal, tendiendo un puente sagrado, entre mi propuesta teatral y el mundo. Mientras que el ejercicio teatral ha permitido que me conozca a mí mismo, un poco más, de lo que la mayoría de los mortales se conocen cuando creen conocerse.

Carlos Danez (director) y Carolina Peña (actriz protagonista) revisan algunos apuntes sobre el teatro.

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Patología del desnudo

octubre 10, 2010

Cuando Jerzy Grotowski dijo que teatro era “todo lo que sucedía entre el actor y el espectador,” se estaba refiriendo a ese espacio convergente, impreciso que determina el logro de la comunión.  Es un espacio saludable que acoge a los que ven y a los que son vistos, un espacio que nos reconcilia con la inocencia paradisíaca. Qué sucedería si unos niños, en la intimidad secreta de sus juegos, compartieran con unos espectadores incrédulos, y los niños siguieran jugando de esa manera natural y sugestiva (que les es propia): hasta que estos observadores liberaran su condición pasiva. La imaginación roería las impresiones habituales de la realidad, provocando (en los participantes del lúdico rito) con cierto furor, el irremediable reconocimiento de la persuasiva magia. Ese espectador ya no será tal, después de la comunión teatral se ha de asumir de manera diferente en el mundo donde vive. Algo habrá sucedido en la conciencia, sencillamente se habrá ampliado. Nuestras erotómanas propuestas escénicas, nuestros códigos estéticos y vitales, persiguen este lúcido logro como único objetivo.

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El desnudo teatral y la trascendencia actoral como espectáculo

abril 25, 2010

Qué alma tan hermosa la suya, que moró dentro de un cuerpo débil,
y a la cual no vaciló en acogerle la hermosura celestial,
ni la rechazó la sublimidad angélica, ni repudió la claridad divina.

San Bernardo

Para el cristianismo, no existe posibilidad de trascendencia en la carne, las almas se salvan o condenan sólo después de la muerte física, este desprecio por el cuerpo es heredado del Orfismo griego. El ocultamiento del cuerpo es producto de la vergüenza, producida por la culpa proveniente de la desobediencia esencial, ocurrida en el Paraíso Terrenal. La culpa es la versión cristiana de las furiosas Erinias de las tragedias griegas.

Pese a la culpa, los artistas plásticos a lo largo de la historia, han representado el cuerpo humano desnudo. Lo han hecho inclusive en La Santa Sede, expresando en las proporciones del cuerpo humano, el Vitrubio de la perfección moral.

Aunque un Hugo de San Víctor afirme durante la edad media que “el cuerpo y el alma reflejan siempre la perfección de la belleza divina”, en toda la historia occidental, durante los diversos tiempos y espacios, se producen letales encontronazos con los censores inquisitoriales, resultando siempre lastimados los artistas y sus obras.

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