
La champaña fluyó por nuestras gargantas satisfechas.
Celebramos nuestros veinte y dos años de vida teatral en la ciudad de Bailadores, donde presentamos la pieza del trágico helénico Esquilo: Siete contra Tebas. La función se realizó en la sala de teatro de esta ciudad y fue patrocinada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y la Alcaldía de Bailadores.Bailadores es una próspera ciudad agrícola del estado Mérida en Venezuela. Se encuentra situada en la cabeza de la formación andina que recorre América del Sur, hasta la cola serpentina ubicada en la austral Tierra del Fuego. La lírica atmósfera de sus paisajes montañosos, desplazan el espíritu del visitante por una dramática e inspirativa ensoñación, motivo por el que desde siempre estas tierras, han sido predilectas por los artistas. De manera que no es absolutamente casual que Bailadores sea la primera ciudad del interior del Estado Mérida, que posea una sala teatral bien dotada y abierta a todas las expresiones del teatro universal.

El elenco consistió en Adriana Márquez, Alí Azacón, Franklin Jiménez, Gloria Arraiz, Indhyra Padrón, Nathaly Mora y Simon Horsten. La escenógrafa era Ninoska Rojas y la luminotécnica María Barbou. El director, desde siempre, Carlos Danez.
Cumplir veinte y dos años de vida teatral para Prosopon et Ius ha sido un logro a contra corriente, por lo atrevido e innovador de nuestro lenguaje siempre hemos debido enfrentar todo tipo de desafíos. Confesamos que durante toda nuestra trayectoria, el interior del Estado Mérida, con excepción de la ciudad de El Vigía, había estado tabuado para nuestras propuestas escénicas. Siempre ha existido un infundado prejuicio, ahora después de Bailadores nos damos cuenta que injustamente hemos sido rechazado antes de que nuestro teatro sea apreciado, que los pobladores de nuestros campos no son como ciertos personeros lo hacían ver: unos pacatos incultos. Por el contrario en la bella ciudad de Bailadores, nos encontramos un público atento y dispuesto a participar del ritual escénico, propuesto durante la representación trágica. El fluir energético entre el escenario y los espectadores fue franco y humilde, el espectáculo se consumó de manera mágica, los aplausos y una sagrada satisfacción actoral daban cuenta que todo estaba bien hecho. Una vez lograda la catarsis teatral, nos fuimos a cenar con champaña en agradable el hotel Toquisay. Ha sido un buen aniversario.
Nos resta denunciar la continua subestimación cultural a la que son sometidos los agricultores venezolanos. Mientras saludamos la iniciativa de nuestro buen amigo Néstor Abad, prior artístico en Bailadores, estamos agradecidos por sus atenciones. Recomendamos a los demás grupos de teatro de este país, que gocen del privilegio de estar inscritos en el Sistema Nacional de Artes Escénicas, presentarse en la sala de Bailadores, esta ciudad se lo merece.
Carlos Danez.
Fotos: Cristina Gutiérrez y Simon Horsten.

199 años después de Bolívar, Prosopon et Ius pasó por Bailadores.
Escrito por prosoponetius 
