Traducir la poesía de Villon: acrobatismo cultural

noviembre 26, 2010

“No sé por qué siempre se piensa  mal de los traductores y sin embargo todos estamos de acuerdo en que la literatura rusa es admirable”, dice Jorge Luis Borges, quien —por cierto— también era traductor. Pero es verdad: no es fácil traducir.

En Tres Tristes Tigres, una brillante novela habanera de Guillermo Cabrera Infante, aparece una historia intercalada que puede llamarse ‘La historia del bastón’, aunque el capítulo se entitula ‘Los visitantes’. La historia en sí es banal; no obstante, Cabrera Infante la cuenta cuatro veces de modo distinto. Dos veces leemos el relato en las palabras de un tal señor Campbell, un turista gringo en Cuba, y dos veces su esposa le corrige.

Las cuatro veces que se cuenta la historia, ésta se nos presenta como una traducción castellana de un original (inexistente) en inglés. La primera vez que el matrimonio Campbell echa el cuento, se trata de una traducción intercultural, de una cultura a otra: el lenguaje fluye, y todos los juegos de palabras en inglés, todas las referencias a la cultura norteamericana desaparecen. El traductor hace una versión limpia y agradable para el lector de lengua española.

En cambio, los otros dos textos se manifiestan como textos feos e inacabados: hay notas al pie de la página diciendo que no se puede traducir lo que dice el original, hay un montón de anglicismos, hay frases traducidas tan literalmente que ya no se entiende la estructura gramatical en español etc. Es una traducción intracultural: se queda dentro de la cultura gringa del original.

Poeta y malandro

Claro que no existen traducciones perfectas —y menos de textos literarios. Cabrera Infante nos muestra dos extremos, y ninguno de los dos logra satisfacernos. O bien perdemos la gracia y las ambigüedades del original, o bien nos vemos confrontados con un texto torpe, cicatrizado visiblemente por el acto de la traducción.

Por lo tanto, quizá sea lo más sensato pensar en una traducción intermedia: intracultural cuando es posible, intercultural si es necesario.

Nathaly Mora se ocupa del peinado de Simon Horsten, quien interpreta el papel de François Villon.

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Poesía maldita en el Hoyo del Queque

mayo 29, 2010

El dos de junio de 2010 – o sea: el miércoles que viene – se presentarán en la discoteca merideña El Hoyo del Queque varios textos del poeta francés François Villon (siglo XV). La propuesta forma parte del Festival Mundial de Poesía.

Será un montaje con actuación, música y la poesía de Villon tanto en francés como en español – una traducción propia y sumamente caribeña de la doctora Danielle Triay. La adaptación y la puesta en escena son de nuestro grupo teatral. Es la segunda vez que Prosopon et Ius hace un montaje de poesía francesa: el año pasado presentamos El Barco Ebrio (‘Le Bateau Ivre’) de Arthur Rimbaud en el centro cultural Tulio Febres.

François Villon (interpretado por Simon Horsten) es una figura clave en la historia de la literatura y la lengua francesas. Fue el primer poète maudit (‘poeta maldito‘) e inició así toda la tradición que incluye grandes poetas como Stéphane Mallarmé, Charles Baudelaire y el mismo Rimbaud. Villon era un medio malandro: su poesía representa la voz de la calle, de la cerveza, de la tristeza, de los barrios, de la pérdida, de los pobres… De ahí que, en la presentación de Prosopon et Ius, las traducciones serán presentadas por un ladrón (papel de Franklin Jimenez) y una puta (Adriana Márquez). La dirección y la puesta en escena son de otro poeta maldito, Carlos Danez.

¿Cuando? - 2 junio 2010, 8pm
¿Dónde? – en El Hoyo del Queque, Mérida, Venezuela, América Latina, el Maldito Mundo en que vivimos
¿Qué? –
una presentación actuada de poemas de François Villon
¿Para quíen? – para todos los que saben disfrutar la poesía, la discoteca o las putas
¿Cuánto cuesta? - absolutamente nada, sin contar el pasaje de la buseta y las cervezas que van a tomar