Discurriendo sobre el Hamlet de Prosopon et Ius

mayo 7, 2012

Estando en Paris supe vía correo electrónico del estreno de Hamlet en Mérida, Venezuela. Mi pasión por la magia, me ha permitido a ser admirador del teatro. Durante los estudios de arquitectura que hice en esta ciudad de los Andes venezolanos, permanecí siempre cerca de actores y actrices, oficio que considero privilegiado, respeto a quienes conocen los secretos para ser otro. Desde siempre, Hamlet es la pieza dramática que más estupor me ha causado y el Prosopon et Ius es el grupo de teatro más atrevido que he conocido. De manera que los lectores comprenderán que me emocioné mucho. Pude comunicarme vía skype con Carlos y Simon, quienes cariñosamente, atendieron mi contacto. Carlos y Simon, en conjunto dirigen la pieza. Conversé buscando no sé qué en sus respuestas y a continuación trasmito algo de lo que me dijeron.

Gonzalo Moncada: El original de este drama tiene una duración de seis horas. Se ha dicho que la puesta en escena que Prosopon prepara de Hamlet, durará tres horas y media. ¿No es eso mucho tiempo? En esta ciudad el público no está  acostumbrado a tanto tiempo de duración.

Simon Horsten: Estamos convencidos de ofrecer un espectáculo de alto nivel en el que el público, al compartir con los actores una experiencia inolvidable, poco le importará del tiempo está ocurriendo fuera del teatro. Sé que una vez concluido el espectáculo,  al cesar el último aplauso; el público continuará ebrio de teatro. Una experiencia parecida viví en mi país de origen, cuando tenía once años, durante una representación que duró como diez horas, de las seis tragedias históricas de Shakespeare, sobre la guerra de las rosas. Donde hay magia, se trasciende el tiempo como concepto de la angustia, hasta alcanzar un nivel en el que espectador y creador comulgan en la obra de arte.  

Gonzalo Moncada: Hablando de magia, mucho se pregunta por ahí, cómo hacen ustedes para convencer  a los actores y actrices de que se desnuden en escena.

Simon Horsten: Pero lo cómico es que mucha gente se pregunta cómo hacemos para desnudar a los actores, mientras que nadie se pregunta algo que es mucho más difícil: ¿Cómo coño hacemos para vestir a los actores? De verdad que cuesta mucho más conseguir de las instancias culturales, los reales necesarios  para realizar un buen vestuario, que a los actores para que se desnuden, dentro de la lógica de la obra y la intimidad del ensayo y el respeto que implica el hecho creativo, instancias en que todo es posible.   

Gonzalo Moncada: Este es el drama más complejo y elaborado de Shakespeare, desde el punto dramático linda con el formato de la novela. ¿Es también un drama complejo y difícil de montar?

Carlos Danez se sienta frente a la maquina y así contesta: Lo es, pero como dijo el poeta, las cosas son difíciles sólo en apariencia. Cuando uno se ocupa de la complejidad y asume el trabajo que le corresponde, todo queda en manos del talento de los actores y directores. Considero que se trata de un texto teatral, puramente teatral; creo que la novela en su esencia posee el sentido integrador que heredó del teatro, pero haciendo un ejercicio de substancialización, la novela cabe en el drama. Habría que transponer el sujeto narrador, en una suerte omnisciente, por pureza escénica en la representación de las situaciones.  La elaboración dramática de Hamlet, se trama a partir de que ninguno de sus personajes presenta una conducta predecible, con la excepción de Polonio, cuya muerte lo salva de codificación. La muerte siempre es así. Fíjate que la temporalidad escénica del texto, es un misterio inicialmente urdido en dos direcciones rítmicas, que se eclosionan a partir del encuentro morboso de Hamlet con su madre, para producir la cura que dejará purgadas las oscuridades en la conciencia del drama. En este sentido Shakespeare le da luces a Artaud, para la formulación de su teoría acerca del teatro de la crueldad.  Nuestra experiencia de montaje, ha gozado de un morbo interpretativo, inspirado en las reflexiones tanáticas que el texto contiene; y de un sentido de la creación particularmente erótico.

Gonzalo Moncada: Insisto en que Hamlet es un drama para ser leído, ha tenido poca fortuna en la escena. Durante todo el siglo dieciocho y primera mitad del diecinueve, se puso una escena versiones muy disminuidas conceptualmente y sustancialmente, de la tragedia del príncipe danés.  ¿La versión que presenciaremos el 29 de este mes, será una versión más profunda que estas?  Conviene que nos adviertas al respecto.

Carlos Danez: No conozco las versiones de esos tiempos, quizás tienes razón que el mal teatro procura la simplificación de lo que resulta complejo para la escena, la lectura de los códigos dramáticos siempre ha sido una dificultad para los directores de teatro. Al llevar a escena los códigos dramáticos, siempre requiere un proceso de descodificación. La simbología debe entregarse al público, de una manera integral y teatralmente aguda. Abriendo con suspicacia, las posibilidades de lectura que el texto contiene. Te aseguro, lo que se verá en escena no será, un ladrillo conceptual que permita el aburrimiento del público. Ofreceremos un Hamlet polémico, para que cada espectador pueda confrontarse. Verán una puesta atrevida, rica en alegorías interpretativas. Significaciones que son encantadoras, estarán interpretadas pulcramente por magníficos actores y deslumbrantes actrices. Esperamos estar a la altura del reto.

Gonzalo Moncada: Dicen que la tragedia de Hamlet es la tragedia del héroe moderno. ¿Prosopon et Ius, se suscribe a esta idea?

Carlos Danez: Indudablemente, las señales dramáticas de Hamlet condujeron por nuevos paradigmas a la literatura moderna. Reitero, los espectadores podrán reconocerse, sin dificultad, en los personajes representados; de manera que Hamlet es el más moderno de los clásicos…

Símon Horsten: El héroe moderno no es ningún héroe: somos todos nosotros con las luchas y desventuras de la vida. En ese sentido Hamlet es una de las primeras y más importantes tragedias. La pregunta por el Ser, la duda frente a la acción y el conocimiento, las contradicciones internas y la distancia entre la vida interna y el mundo exterior, son elementos claves para el héroe moderno, para Hamlet.   

Regresaré de París, para llegar a tiempo a la función. Mierda, muchachos.

por Gonzalo Moncada.


“Para liberar la angustia emocional” — entrevista con Carlos Danez

noviembre 26, 2010

La siguiente entrevista fue realizada por la actriz y directora merideña Moyra Ángeles.

¿Qué motiva su llegada a Venezuela?

Hijo de un hotelero, siempre estábamos viajando por la profesión de mi padre. Vivíamos en hoteles, la primera vez que llegué a Venezuela, fue al Tamanaco. Los fuertes (monedas de cinco bolívares) de plata, rompían los bolsillos de los pantalones; eran tiempos de prosperidad nacional. Mis padres tenían la misma ideología de los padres de Mafalda. Mi rebeldía estaba activada, tenía 12 años y era muy imaginativo. Aunque identifico del adolecente de ese entonces, algunos rasgos de mi actual personalidad; hoy en día a los 54 años, puedo decir que no me reconozco en ese mozalbete.

¿Cómo se inicia en el mundo teatral?

Fue por esa necesidad exclusivamente humana de representar para liberar la angustia emocional que nos asfixia, aunque yo en ese entonces, creía que representaba para trasmitir un mensaje. En mis primeros acercamientos a la conciencia estética, me hice titiritero y me asumí como poeta. Los títeres que habían marcado mi infancia, pronto me acercaron a los arquetipos y los sueños, separándome por una suerte de autenticidad; del discurso ideológico que identifica al individuo con las masas y que vampiriza a tantos jóvenes. La poesía me ha unido a los autores clásicos y a las ideas expuestas en el pensamiento universal, tendiendo un puente sagrado, entre mi propuesta teatral y el mundo. Mientras que el ejercicio teatral ha permitido que me conozca a mí mismo, un poco más, de lo que la mayoría de los mortales se conocen cuando creen conocerse.

Carlos Danez (director) y Carolina Peña (actriz protagonista) revisan algunos apuntes sobre el teatro.

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Patología del desnudo

octubre 10, 2010

Cuando Jerzy Grotowski dijo que teatro era “todo lo que sucedía entre el actor y el espectador,” se estaba refiriendo a ese espacio convergente, impreciso que determina el logro de la comunión.  Es un espacio saludable que acoge a los que ven y a los que son vistos, un espacio que nos reconcilia con la inocencia paradisíaca. Qué sucedería si unos niños, en la intimidad secreta de sus juegos, compartieran con unos espectadores incrédulos, y los niños siguieran jugando de esa manera natural y sugestiva (que les es propia): hasta que estos observadores liberaran su condición pasiva. La imaginación roería las impresiones habituales de la realidad, provocando (en los participantes del lúdico rito) con cierto furor, el irremediable reconocimiento de la persuasiva magia. Ese espectador ya no será tal, después de la comunión teatral se ha de asumir de manera diferente en el mundo donde vive. Algo habrá sucedido en la conciencia, sencillamente se habrá ampliado. Nuestras erotómanas propuestas escénicas, nuestros códigos estéticos y vitales, persiguen este lúcido logro como único objetivo.

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“Por razones eróticas”

julio 27, 2010

He aquí en segundo fragmento del doctor Briceño Guerrero hablando del grupo Prosopon et Ius.

Este video también fue grabado por Argimiro Serno.


Desnudo y rito teatral

junio 6, 2010

En el período angustioso y catastrófico en que vivimos necesitamos urgentemente un teatro que no sea superado por los acontecimientos,
que tenga en nosotros un eco profundo,
y que domine la inestabilidad de la época.

Antonin Artaud

La palabra teatro viene del griego: theomai, que significa ver y ser visto.  Esta procedencia etimológica obedece a la raíz Theos que  significa Dios y también ver. De la teología escénica, diremos que dos perversiones nos separan del escenario de la vida común. La primera perversión es el exhibicionismo que significa ser visto, sin ver a los que te ven. Y la otra perversión es el voyerismo que significa ver sin que te vean viendo. Si viéramos a los que nos ven, estaríamos haciendo teatro, cotidianamente. Viviríamos por siempre en un escenario, libres de culpas, donde nuestras facultades y las del otro, estarían expuestas a la plenitud.

Una actriz del grupo, Carolina Peña, ahorca a François Villon.

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