En garde!

mayo 14, 2012

Un elemento clave en la última parte de Hamlet es la pelea de esgrima entre Laertes y Hamlet.

Simon Horsten (Hamlet) y Nelson Daza (Laertes) cruzan los floretes.

La esgrima es un arte y un deporte mucho más antiguo que el fútbol o el tenis, y no es posible apropiarse de las reglas en un dos por tres. Por eso, los actores Nelson Daza (que hace el papel de Laertes) y Simon Horsten (Hamlet) están siguiendo clases de esgrima desde hace un mes y medio. El maestro que les enseña es Julio Rangel: esgrimista veterano, entrenador de la selección nacional y un conocedor de todos los aspectos de la esgrima. Julio se empeña en montar una atractiva pelea de esgrima, con todo el espectáculo propio del teatro y como homenaje a la esgrima histórica.

Cristina Gutiérrez presenció un entrenamiento y regresó con este reportaje fotográfico.

Julio Rangel: “¡Fondo!”

“Yo soy Hamlet el danés. Que el demonio te lleve, Laertes.”

A veces resulta más seguro practicar sin floretes. Como aquí, marcando  el cuerpo a cuerpo. Julio Rangel está pendiente.

Hamlet de William Shakespeare: a partir del 29 de mayo en el Teatro César Rengifo.


Discurriendo sobre el Hamlet de Prosopon et Ius

mayo 7, 2012

Estando en Paris supe vía correo electrónico del estreno de Hamlet en Mérida, Venezuela. Mi pasión por la magia, me ha permitido a ser admirador del teatro. Durante los estudios de arquitectura que hice en esta ciudad de los Andes venezolanos, permanecí siempre cerca de actores y actrices, oficio que considero privilegiado, respeto a quienes conocen los secretos para ser otro. Desde siempre, Hamlet es la pieza dramática que más estupor me ha causado y el Prosopon et Ius es el grupo de teatro más atrevido que he conocido. De manera que los lectores comprenderán que me emocioné mucho. Pude comunicarme vía skype con Carlos y Simon, quienes cariñosamente, atendieron mi contacto. Carlos y Simon, en conjunto dirigen la pieza. Conversé buscando no sé qué en sus respuestas y a continuación trasmito algo de lo que me dijeron.

Gonzalo Moncada: El original de este drama tiene una duración de seis horas. Se ha dicho que la puesta en escena que Prosopon prepara de Hamlet, durará tres horas y media. ¿No es eso mucho tiempo? En esta ciudad el público no está  acostumbrado a tanto tiempo de duración.

Simon Horsten: Estamos convencidos de ofrecer un espectáculo de alto nivel en el que el público, al compartir con los actores una experiencia inolvidable, poco le importará del tiempo está ocurriendo fuera del teatro. Sé que una vez concluido el espectáculo,  al cesar el último aplauso; el público continuará ebrio de teatro. Una experiencia parecida viví en mi país de origen, cuando tenía once años, durante una representación que duró como diez horas, de las seis tragedias históricas de Shakespeare, sobre la guerra de las rosas. Donde hay magia, se trasciende el tiempo como concepto de la angustia, hasta alcanzar un nivel en el que espectador y creador comulgan en la obra de arte.  

Gonzalo Moncada: Hablando de magia, mucho se pregunta por ahí, cómo hacen ustedes para convencer  a los actores y actrices de que se desnuden en escena.

Simon Horsten: Pero lo cómico es que mucha gente se pregunta cómo hacemos para desnudar a los actores, mientras que nadie se pregunta algo que es mucho más difícil: ¿Cómo coño hacemos para vestir a los actores? De verdad que cuesta mucho más conseguir de las instancias culturales, los reales necesarios  para realizar un buen vestuario, que a los actores para que se desnuden, dentro de la lógica de la obra y la intimidad del ensayo y el respeto que implica el hecho creativo, instancias en que todo es posible.   

Gonzalo Moncada: Este es el drama más complejo y elaborado de Shakespeare, desde el punto dramático linda con el formato de la novela. ¿Es también un drama complejo y difícil de montar?

Carlos Danez se sienta frente a la maquina y así contesta: Lo es, pero como dijo el poeta, las cosas son difíciles sólo en apariencia. Cuando uno se ocupa de la complejidad y asume el trabajo que le corresponde, todo queda en manos del talento de los actores y directores. Considero que se trata de un texto teatral, puramente teatral; creo que la novela en su esencia posee el sentido integrador que heredó del teatro, pero haciendo un ejercicio de substancialización, la novela cabe en el drama. Habría que transponer el sujeto narrador, en una suerte omnisciente, por pureza escénica en la representación de las situaciones.  La elaboración dramática de Hamlet, se trama a partir de que ninguno de sus personajes presenta una conducta predecible, con la excepción de Polonio, cuya muerte lo salva de codificación. La muerte siempre es así. Fíjate que la temporalidad escénica del texto, es un misterio inicialmente urdido en dos direcciones rítmicas, que se eclosionan a partir del encuentro morboso de Hamlet con su madre, para producir la cura que dejará purgadas las oscuridades en la conciencia del drama. En este sentido Shakespeare le da luces a Artaud, para la formulación de su teoría acerca del teatro de la crueldad.  Nuestra experiencia de montaje, ha gozado de un morbo interpretativo, inspirado en las reflexiones tanáticas que el texto contiene; y de un sentido de la creación particularmente erótico.

Gonzalo Moncada: Insisto en que Hamlet es un drama para ser leído, ha tenido poca fortuna en la escena. Durante todo el siglo dieciocho y primera mitad del diecinueve, se puso una escena versiones muy disminuidas conceptualmente y sustancialmente, de la tragedia del príncipe danés.  ¿La versión que presenciaremos el 29 de este mes, será una versión más profunda que estas?  Conviene que nos adviertas al respecto.

Carlos Danez: No conozco las versiones de esos tiempos, quizás tienes razón que el mal teatro procura la simplificación de lo que resulta complejo para la escena, la lectura de los códigos dramáticos siempre ha sido una dificultad para los directores de teatro. Al llevar a escena los códigos dramáticos, siempre requiere un proceso de descodificación. La simbología debe entregarse al público, de una manera integral y teatralmente aguda. Abriendo con suspicacia, las posibilidades de lectura que el texto contiene. Te aseguro, lo que se verá en escena no será, un ladrillo conceptual que permita el aburrimiento del público. Ofreceremos un Hamlet polémico, para que cada espectador pueda confrontarse. Verán una puesta atrevida, rica en alegorías interpretativas. Significaciones que son encantadoras, estarán interpretadas pulcramente por magníficos actores y deslumbrantes actrices. Esperamos estar a la altura del reto.

Gonzalo Moncada: Dicen que la tragedia de Hamlet es la tragedia del héroe moderno. ¿Prosopon et Ius, se suscribe a esta idea?

Carlos Danez: Indudablemente, las señales dramáticas de Hamlet condujeron por nuevos paradigmas a la literatura moderna. Reitero, los espectadores podrán reconocerse, sin dificultad, en los personajes representados; de manera que Hamlet es el más moderno de los clásicos…

Símon Horsten: El héroe moderno no es ningún héroe: somos todos nosotros con las luchas y desventuras de la vida. En ese sentido Hamlet es una de las primeras y más importantes tragedias. La pregunta por el Ser, la duda frente a la acción y el conocimiento, las contradicciones internas y la distancia entre la vida interna y el mundo exterior, son elementos claves para el héroe moderno, para Hamlet.   

Regresaré de París, para llegar a tiempo a la función. Mierda, muchachos.

por Gonzalo Moncada.


Se acerca el estreno de Hamlet de William Shakespeare

abril 29, 2012

Entre Eros y Tánatos van las pulsiones de la historia del príncipe danés.

Se acerca  el estreno de Hamlet de William Shakespeare. Está previsto que para el 29 de mayo en el teatro  César Rengifo de la ciudad de Mérida Venezuela, nuestro público pueda disfrutar de la que ha sido considerada la más elaborada de las piezas del dramaturgo isabelino. Los actores que trabajamos desde el mes de noviembre del año pasado, nos hemos encomendado a la divinidad para que todo salga bien y así será. En estos momentos realizamos los ensayos en el más absoluto secreto. Sin embargo podemos adelantar la propuesta artística de la dirección que ejecutan Carlos Danez y Simon Horsten. Los conocedores de este drama que cambió la historia del teatro, impulsando el romanticismo y la modernidad, podrán valorar la presente entrega, para que se puedan formar una expectativa recursiva y critica, frente a lo que verán este 29 de mayo, una vez se conjugue el verbo futurar, que significa presente en movimiento.

Por lo demás podemos decir que todo nuestro elenco también permanece expectante, en actitud de serendipia, pendiente de los hallazgos afortunados que nuestra oscura búsqueda pueda proporcionarle al asombro, para enriquecer la propuesta de la dirección. Considero que las actrices y actores de nuestro elenco, son poetas de la escena. La creatividad nos facilita en cada ensayo, un reencuentro mítico con el paraíso terrenal en el que jugamos entre las sombras que dan el tentador árbol del bien y el mal; y el árbol de la vida. Por cierto que se trata de un acto lúdico demasiado comprometedor. Esperamos estar a la altura de lo anunciado y que lo dicho no sea simples alucinaciones de un grupo de creadores.

Carlos Danez.

Propuesta de dirección artística

-Escenografía y espacios teatrales

Traducimos las diferentes dimensiones del texto a los espacios teatrales en la escena (cfr. el diseño escenográfico). En el rincón de las cortinas reales se encuentra el ámbito íntimo (epistemológico). En el otro extremo del escenario se encuentra el mundo acuático (una pecera en que flotará el cadáver de Ofelia), símbolo de la pulsión emocional, vinculada a la muerte. En el medio, en el aire, se efectúan las acciones del mundo exterior, se relacionan los personajes mediante palabras, sepelios y espadas. Sobre la pecera hay una tarima con tierra y cruces, que separa el mundo acuático del aire y la reflexión existencial.

En último instante, para romper el espacio, construimos una rampa que llega desde el pasillo del público hasta el escenario, estableciendo un puente entre lo teatral y la teatralidad. Este es el mundo meta-teatral, el espacio de los comediantes y de las escenas en que el protagonista muestra tener consciencia de la ficcionalidad de sus actos, de su pensar. El mismo Hamlet, cuando no está en escena, se sienta en una butaca entre el público para seguir viendo su propia tragedia.

-Estructura textual y temporalidad

Este elemento crucial en nuestra propuesta parte de una frase de Hamlet: “Se ha roto el hilo que unía los días. Esa problemática del tiempo y del orden de las cosas que experimenta Hamlet, se refleja en la estructura de la obra: en varios momentos, la historia y las relaciones entre los personajes presentan un cambio, siendo ejes giratorios (sintagmáticos) en el desarrollo de la intencionalidad textual. En la primera parte será la locura de Hamlet que le dé una propia temporalidad a la obra, simbolizada por una cruz que empieza colgada en el aire, luego baja y finalmente cae en el escenario. Mediante Hamlet, según la intencionalidad del texto hay ejes dramáticos que van a la inversa de las agujas del reloj; sin embargo, otros ejes, como el de Ofelia, giran antes de su locura, siguiendo el reloj. Estos ejes se concretizan en la motricidad del actor y el desplazamiento por su planta de movimiento (cfr. infra).

Aunque en nuestra propuesta, es la dimensión de los comediantes, la que recubre y permeabiliza la obra en su totalidad, en cuanto a la fábula dramática es la dimensión política que forma los puntos de arranque y de cierre. La política es el punto central, el punto fijo del reloj, mientras que la dimensión teatral es tanto el marco exterior como el fondo general. En escena, esto se traduce en la presentación de la obra por parte de los comediantes y el contacto directo con el público, además de su presencia continua y sus menudas intervenciones. La dimensión política está representada en dirección desde afuera hacia adentro por Fortimbras, haciendo una escisión en la continuidad dramática; Claudio y Polonio marcan el compás: Polonio lleva la circulación menor (vasos, páncreas) y Claudio la circulación mayor (cardíaca) de la obra. En cambio, Gertrudis, marca una doble pulsión ero-tanática que le da organicidad a los sucesos. Cada una tiene su expresión cromática, en el vestuario y en las tonalidades de la expresión actoral.

-Estrategias actorales

Prosopon et Ius utiliza para cada montaje otra técnica actoral para matizar las actuaciones, refrescar la visión directoral y alimentar el reto actoral para los miembros del elenco que más experiencia tienen así como para consolidar una plataforma formativa. Esta vez ponemos en práctica la técnica del maestro polaco Jerzy Grotowski, empero sin llegar a montar una obra en la línea de su llamado ‘teatro pobre’. Lo que rescatamos de su pensamiento teatral es el trabajo del actor con las tensiones del cuerpo, eliminando la distancia entre el impulso intencional y la expresión corporal. Según Grotowski, estos dos son uno solo. Basándonos en sus escritos y varios testimonios audiovisuales, exploramos todas las posibilidades gestuales y tensionales del cuerpo actoral. Este procedimiento lleva a una mayor consciencia del manejo del cuerpo y ayuda a traducir las emociones al público con fuerza y veracidad.

Tenemos, y siempre hemos tenido, un elenco mixto: una parte de los actores son más veteranos y llevan tres, cuatro y hasta diez años con el grupo. Otros actores no tienen ninguna experiencia previa sino simplemente una vocación teatral o un despertado interés en el mundo del teatro. Eso significa que en los ensayos no sólo montamos las escenas de la obra, sino que también enseñamos las técnicas básicas de la actuación (respiración, proyección de voz, manejo del cuerpo, planta en escena etc.) a los nuevos integrantes. Estos a menudo se quedan varios años con nosotros. Consideramos de suma importancia que todos los actores puedan aprender y enseñar en los ensayos; un actor con mucha experiencia puede conocer transferir técnicas, mientras que un actor más joven a lo mejor tiene ideas innovadoras y refrescantes. Así, cada proyecto teatral que realizamos se convierte en un montaje del colectivo, y el papel del director consiste en primer lugar en guardar la unidad artística y evitar la dispersión creativa.


Traducir la poesía de Villon: acrobatismo cultural

noviembre 26, 2010

“No sé por qué siempre se piensa  mal de los traductores y sin embargo todos estamos de acuerdo en que la literatura rusa es admirable”, dice Jorge Luis Borges, quien —por cierto— también era traductor. Pero es verdad: no es fácil traducir.

En Tres Tristes Tigres, una brillante novela habanera de Guillermo Cabrera Infante, aparece una historia intercalada que puede llamarse ‘La historia del bastón’, aunque el capítulo se entitula ‘Los visitantes’. La historia en sí es banal; no obstante, Cabrera Infante la cuenta cuatro veces de modo distinto. Dos veces leemos el relato en las palabras de un tal señor Campbell, un turista gringo en Cuba, y dos veces su esposa le corrige.

Las cuatro veces que se cuenta la historia, ésta se nos presenta como una traducción castellana de un original (inexistente) en inglés. La primera vez que el matrimonio Campbell echa el cuento, se trata de una traducción intercultural, de una cultura a otra: el lenguaje fluye, y todos los juegos de palabras en inglés, todas las referencias a la cultura norteamericana desaparecen. El traductor hace una versión limpia y agradable para el lector de lengua española.

En cambio, los otros dos textos se manifiestan como textos feos e inacabados: hay notas al pie de la página diciendo que no se puede traducir lo que dice el original, hay un montón de anglicismos, hay frases traducidas tan literalmente que ya no se entiende la estructura gramatical en español etc. Es una traducción intracultural: se queda dentro de la cultura gringa del original.

Poeta y malandro

Claro que no existen traducciones perfectas —y menos de textos literarios. Cabrera Infante nos muestra dos extremos, y ninguno de los dos logra satisfacernos. O bien perdemos la gracia y las ambigüedades del original, o bien nos vemos confrontados con un texto torpe, cicatrizado visiblemente por el acto de la traducción.

Por lo tanto, quizá sea lo más sensato pensar en una traducción intermedia: intracultural cuando es posible, intercultural si es necesario.

Nathaly Mora se ocupa del peinado de Simon Horsten, quien interpreta el papel de François Villon.

Leer el resto de esta entrada »


Antígona en Caracas (1)

agosto 23, 2010

Para nuestras presentaciones en Caracas, escribimos un nuevo texto introductorio que compartimos con ustedes en esta entrada.

Creonte, personaje de Alí Azacón.

El griego Sófocles escribió varias tragedias inmortales, pero quizás la más inmortal es la que habla sin parar de la muerte y cómo actuar frente a ella.

No son los numerosos suicidios al final de la obra que convierten Antígona (texto completo en Wikisource) en una de las más impresionantes de las tragedias griegas. Ni siquiera es la figura principal, la muchacha que, dándole sepultura a su hermano, decide que morirá joven. Lo que hace de Antígona una obra tan excepcional es la situación sin salida en que están casi todos los personajes. El personaje de Antígona, en realidad, es el menos trágico de todos: ella realmente quiere morir, posee un impulso de muerte, para referir al psicoanalista francés e interpretador de Antígona, Jacques Lacan. Ella es la única persona que cumple con su deseo: morir tras una acción de amor por su hermano.

Franklin Jimenez (foto) y Marialejandra Pérez forman el coro, parte imprescindible de la tragedia griega.

Los otros personajes son más jodidos. Creonte, por ejemplo, el tío de Antígona que publicó el edicto que decía que estaba prohibido enterrar a Polinices, agresor de su ciudad y hermano de Antígona. Lo que más quiere Creonte es ser respetado, gobernar la ciudad de Tebas con autoridad y justicia. De ahí que su decisión de condenar a muerte a todo aquel que enterrare a Polinices, resulta natural y lógico: Creonte quiere restaurar el orden en la ciudad. Además: ¿quíen sería tan loco de transgredir su ley? La tragedia le llega cuando resulta que no es ningún loco, sino su propia sobrina, la prometida de su hijo Hemón, Antígona, una muchacha que en sus palabras y razonamiento no parece nada loca sino racional y sensata — “mi sensatez está con los muertos”, dice la protagonista en algún momento. La sensatez de Creonte está con los vivos, pero el hombre termina viendo a toda su familia matándose y se mata él mismo también, ahogado en desgracia.

Adriana Márquez, que interpreta el papel de Ismene, se está preparando antes de la presentación.

Leer el resto de esta entrada »