Desnudo y rito teatral

junio 6, 2010

En el período angustioso y catastrófico en que vivimos necesitamos urgentemente un teatro que no sea superado por los acontecimientos,
que tenga en nosotros un eco profundo,
y que domine la inestabilidad de la época.

Antonin Artaud

La palabra teatro viene del griego: theomai, que significa ver y ser visto.  Esta procedencia etimológica obedece a la raíz Theos que  significa Dios y también ver. De la teología escénica, diremos que dos perversiones nos separan del escenario de la vida común. La primera perversión es el exhibicionismo que significa ser visto, sin ver a los que te ven. Y la otra perversión es el voyerismo que significa ver sin que te vean viendo. Si viéramos a los que nos ven, estaríamos haciendo teatro, cotidianamente. Viviríamos por siempre en un escenario, libres de culpas, donde nuestras facultades y las del otro, estarían expuestas a la plenitud.

Una actriz del grupo, Carolina Peña, ahorca a François Villon.

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Testimonio de Adriana

abril 28, 2010

Desde muy joven hago teatro y voy al teatro a ver las obras que se presentan en los teatros de mi ciudad, el lenguaje expresivo del Prosopon et Ius siempre me llamó la atención. Sus puestas en escena, la fuerza de sus actuaciones, la calidad  de los textos que se representan y por supuesto la naturalidad en esos desnudos, siempre me impresionaron. Hasta que hace tres años tuve la oportunidad de trabajar con este grupo, haciendo el papel de Ismene, en la pieza ‘Antígona’, que aún se representa. No se puede pretender ser actriz de teatro, si en el trabajo que se hace para la creación del personaje, no se expone lo más intimo de eso que llamamos piel. En ese sentido el desnudo facilita la desinhibición y nos permite establecer una conexión más sincera con el rito teatral.

Hacer desnudo no es fácil, en primera instancia pareciera resultarnos muy complicado aceptar nuestro propio cuerpo, para hacerlo hay que asumir esa estría que tenemos en la piel, hay  que poner en duda prejuicios sociales y enfrentar terribles miedos. Si una lo  logra, estará rompiendo con estereotipos de conducta codificada y dando un paso para una actuación auténtica y natural.

Cuando actúo  desnuda, el estremecimiento de mi piel delata mi compromiso emocional con las situaciones del personaje. El cuerpo tiene sus propios signos físicos ante la acción emocional. No nos comportamos de la misma manera, cuando estamos desnudos o cuando estamos vestidos. El desnudo es una situación extrema de carácter actoral, situación que integramos a las situaciones extremas de los textos clásicos que representamos. De alguna manera cuando me desnudo en un ensayo, estoy haciendo un sacrificio ante mí misma, para que aflore esa parte desconocida y sorprendente de mi misma.

Adriana Márquez
actriz de teatro y de telenovela, locutora merideña


El desnudo teatral y la trascendencia actoral como espectáculo

abril 25, 2010

Qué alma tan hermosa la suya, que moró dentro de un cuerpo débil,
y a la cual no vaciló en acogerle la hermosura celestial,
ni la rechazó la sublimidad angélica, ni repudió la claridad divina.

San Bernardo

Para el cristianismo, no existe posibilidad de trascendencia en la carne, las almas se salvan o condenan sólo después de la muerte física, este desprecio por el cuerpo es heredado del Orfismo griego. El ocultamiento del cuerpo es producto de la vergüenza, producida por la culpa proveniente de la desobediencia esencial, ocurrida en el Paraíso Terrenal. La culpa es la versión cristiana de las furiosas Erinias de las tragedias griegas.

Pese a la culpa, los artistas plásticos a lo largo de la historia, han representado el cuerpo humano desnudo. Lo han hecho inclusive en La Santa Sede, expresando en las proporciones del cuerpo humano, el Vitrubio de la perfección moral.

Aunque un Hugo de San Víctor afirme durante la edad media que “el cuerpo y el alma reflejan siempre la perfección de la belleza divina”, en toda la historia occidental, durante los diversos tiempos y espacios, se producen letales encontronazos con los censores inquisitoriales, resultando siempre lastimados los artistas y sus obras.

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Testimonio de Simon

abril 25, 2010

“Quítense la ropa”, “desnúdense” son órdenes que a menudo se oyen en los ensayos de Prosopon et Ius. Si se lo contamos a alguien ajeno al grupo, de inmediato surgen las preguntas. ¿No es un poco extraño cuando no están montando nada del Marqués De Sade? ¿Qué tiene que ver eso con el teatro? ¿Por qué los artistas siempre tratan de llamar la atención con semejantes irreverencias? Y a veces alguien sugiere con voz susurradora: ¿serían aquellas órdenes el producto de la mente perversa del director? Seguro que cada uno de nosotros dispone de un lado perverso, pero afortunadamente la perversidad queda lejos del teatro de Prosopon et Ius.

Entonces, ¿por qué los desnudos? Primero que nada, es importante destacar el hecho de que hay dos suertes de desnudos: el desnudo en el escenario, frente al público, y el desnudo en los ensayos. Aquél se considera supuestamente más funcional y aceptable que éste, de modo que aquí sólo hablaré del segundo. Leer el resto de esta entrada »


Proposon et Ius cumple 20 años

marzo 29, 2010
El Príncipe Heredero, personaje de 'Ricardo III' de Shakespeare

El Príncipe Heredero, personaje de 'Ricardo III' de Shakespeare

Este año, nuestro grupo teatral cumple sus 20 años. Fue en el año 1990 que presentamos la primera obra de Prosopon et Ius, ¡Educación, qué problema!, una creación colectiva y el punto de partida de veinte años de creación teatral en Mérida, Venezuela. Durante dos décadas nos especializamos en montar clásicos como Aristófanes, Eurípides, Sófocles y Shakespeare.

Lo hemos hecho con un lenguaje auténtico e irreverente.

Celebramos nuestro cumpleaños el 8 de abril de 2010 a partir de las 7 pm en las Librerías del Sur, frente a la Plaza Bolívar en Mérida. Leer el resto de esta entrada »